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¿Estás sujetando mal el putter? Chris Ryan nos explica las tres formas de coger el palo que pueden mejorar tu juego en el green

La gran pregunta: ¿Estás cogiendo mal el putter?

La gran pregunta: ¿Estás cogiendo mal el putter?

El golf coach de TaylorMade Golf analiza los tres grips más comunes del putter —tradicional, cruzado (cross-handed) y garra (claw)—, sus ventajas y los errores que te pueden ayudar a corregir tu golpe. Una elección que puede influir directamente en la estabilidad del impacto, la orientación de la cara del putter y el control de la distancia.

31 Octubre 2026 – ¿Y si el problema con el putter no estuviera en el movimiento del golpe, sino en la manera de sujetarlo? Esta es la reflexión que plantea Chris Ryan, profesional y entrenador vinculado a TaylorMade Golf, en este vídeo didáctico de YouTube en el que analiza las tres formas de grip más utilizadas actualmente, explicando cómo cada una puede influir en tu rendimiento sobre el green.

El mensaje de partida resulta especialmente revelador: entre los diez mejores golfistas del mundo en el momento de grabar el vídeo, solamente dos utilizaban el grip tradicional, mientras que tres recurrían al sistema cruzado (cross-handed) y cinco, nada menos que la mitad del Top-10, empleaban el conocido como claw o saw. Entre estos últimos se encuentra Scottie Scheffler, uno de los grandes referentes del golf mundial.

Una distribución que invita a reconsiderar una de las costumbres más arraigadas del golf y a entender que no existe una única manera correcta de sujetar el putter. La clave está en encontrar aquella que permita repetir un movimiento más estable, controlar mejor la cara del palo y regular la velocidad de la bola.

El grip tradicional: la importancia de la posición de las manos

Grip estándar de putting.

Grip estándar de putting.

El primer sistema que analiza Chris Ryan es el grip convencional, con la mano dominante (izquierda para un jugador diestro) en la parte superior del grip y la mano derecha por debajo. Es la forma más intuitiva para muchos jugadores, puesto que reproduce la disposición de las manos que se utiliza en los demás palos de la bolsa.

Sin embargo, el golf coach señala una diferencia fundamental entre sujetar un putter y coger un hierro o una madera: la posición del grip dentro de la mano.

Mientras que en un hierro 7, por ejemplo, el grip debe apoyarse principalmente en la base de los dedos, en el putter debe discurrir mucho más cerca de la línea de la vida de la palma. Ryan propone una sencilla comprobación: al colocar la mano izquierda sobre el grip, el dedo índice debería poder deslizarse por el lateral exterior del grip.

Esta posición permite que la suela del putter repose correctamente sobre el suelo. Se trata de un aspecto importante, porque el putter es el palo más vertical de la bolsa. Si se utiliza el mismo agarre que con los hierros o el driver, es posible que la punta del putter quede levantada, alterando tanto la orientación de la cara como la dirección inicial de la bola.

La mano derecha debe colocarse de forma similar, con el dedo índice de la mano izquierda descansando sobre algunos de los dedos de la derecha. También resulta fundamental evitar una presión excesiva. Ryan recomienda mantenerla por debajo de 5 en una escala de 1 a 10, para poder percibir el peso de la cabeza del putter y mejorar especialmente el control de la distancia en los golpes largos, a partir de 4,5 a 6 metros.

El grip cruzado: más estabilidad y hombros mejor alineados

Grip cruzado de putting.

Grip cruzado de putting.

La segunda alternativa es el grip cruzado. En este caso, las manos intercambian su posición habitual: la derecha se sitúa arriba y la izquierda abajo.

Según Ryan, esta configuración puede aportar tres beneficios importantes, especialmente a los jugadores que presentan determinados defectos con el grip tradicional.

El primero es favorecer una alineación más cuadrada de los hombros respecto a la línea de juego. Con el agarre convencional, la posición de la mano derecha puede provocar que los hombros queden ligeramente abiertos hacia la izquierda del objetivo.

El segundo beneficio es conseguir unos hombros más nivelados. En el movimiento pendular que caracteriza al putt, algunos golfistas tienden a colocar el hombro derecho demasiado bajo. El sistema cruzado ayuda a equilibrar esa posición y facilita un movimiento más natural.

Por último, este grip puede reducir el movimiento excesivo de la muñeca izquierda durante el impacto. Ryan explica que algunos jugadores tienden a quebrar esa muñeca al pegar a la bola, provocando cambios en el loft del putter y en la orientación de su cara. Al invertir la posición de las manos, resulta más sencillo mantener firme la muñeca izquierda y conseguir mayor estabilidad durante la zona de impacto.

Por ello, el grip cruzado puede ser especialmente interesante para quienes tienden a abrir los hombros, presentan demasiada inclinación, o tienen un movimiento excesivamente activo de las muñecas.

El grip claw: el que gana terreno entre la élite

Grip claw de putting.

Grip claw de putting.

La tercera modalidad es el grip claw, en forma de garra, que está experimentando un notable crecimiento entre los mejores jugadores del mundo. No en vano, según los datos que aporta Ryan, cinco de los diez primeros del Ranking Mundial lo utilizaban en el momento de grabar el vídeo.

En este sistema, la mano izquierda mantiene prácticamente la misma posición que en el grip tradicional, apoyada sobre la línea de la vida de la palma. La diferencia se encuentra en la mano derecha, que abandona la sujeción convencional para adoptar una posición lateral sobre la parte posterior del grip.

Ryan explica que prefiere colocar los dos primeros dedos de la mano derecha sobre la parte superior del grip, y el tercero ligeramente a un lado. Lo importante es que la mano no envuelva el grip como en el agarre tradicional, sino que adopte una posición diferente, modificando la sensación y la colocación del brazo derecho.

Esta configuración puede favorecer que el brazo derecho quede ligeramente más bajo y recogido, contribuyendo también a mejorar la alineación de los hombros y la estabilidad del movimiento.

El golf coach destaca especialmente la combinación del grip claw con un putter contrapesado (counterbalance), como el putter TaylorMade Spider ZT que utiliza actualmente. Este tipo de putter, por su distribución de pesos, permanece en una posición estable y facilita un movimiento de swing más controlado.

Ryan reconoce que todavía está experimentando con esta combinación, pero sus primeras sensaciones son muy positivas. Especialmente en los putts cortos, donde encuentra una gran consistencia. También señala que, contrariamente a lo que esperaba, el control de la distancia en los golpes de más de 6 metros le está resultando mejor de lo previsto.

No existe un único grip perfecto

La recomendación es probar los tres sistemas de grip diferentes.

La principal conclusión de Chris Ryan es que no hay una manera universal de sujetar el putter. La evolución del golf profesional demuestra que los sistemas alternativos han ganado terreno y que el grip tradicional ya no es la única referencia, ni siquiera entre los mejores jugadores del mundo.

Su recomendación es probar las tres modalidades, incluso combinándolas con diferentes tipos de putter y, si es posible, experimentando con modelos contrapesados. Eso sí, antes de llevar cualquier cambio al campo, aconseja dedicar tiempo al green de prácticas para comprobar cómo responde cada configuración, tanto en los golpes cortos como en los putts largos.

Porque, en definitiva, mejorar el rendimiento con el putter no siempre exige cambiar el movimiento del swing. A veces, el primer paso para embocar más bolas puede estar simplemente en cambiar la forma de sujetar el palo.

5 preguntas frecuentes sobre cómo coger correctamente el putter:

Chris Ryan con el putter TaylorMade Spider ZT.

Chris Ryan con el putter TaylorMade Spider ZT.

1) ¿Cuál es el mejor agarre para sujetar un putter de golf?

No existe un grip universalmente mejor. Los tres sistemas más utilizados son el tradicional, el cruzado (cross-handed) y el de garra (claw o saw). La elección depende de las características de cada jugador y de cuál le permita conseguir mayor estabilidad, controlar la cara del putter y regular mejor la distancia.

2) ¿Qué ventajas tiene utilizar el grip cruzado en el putting?

El grip cruzado, con la mano izquierda por debajo de la derecha en los jugadores diestros, ayuda a mantener los hombros más nivelados y alineados con el objetivo. También favorece la estabilidad de la muñeca izquierda durante el impacto, reduciendo movimientos involuntarios que pueden alterar la orientación de la cara del putter.

3) ¿Qué es el grip claw, y por qué lo utilizan tantos profesionales?

El grip claw o saw consiste en mantener la mano izquierda en una posición similar a la tradicional, mientras que la derecha adopta una posición lateral sobre el grip, sin envolverlo convencionalmente. Esta colocación modifica la intervención de la mano derecha, favorece una mayor estabilidad y puede mejorar la consistencia del golpe.

4) ¿Cómo deben colocarse las manos para sujetar correctamente un putter?

A diferencia de los hierros y las maderas, el grip del putter debe apoyarse principalmente sobre la línea de la vida de la palma de la mano, y no en la base de los dedos. Una comprobación sencilla consiste en poder deslizar el dedo índice por el lateral exterior del grip. Esta posición ayuda a que la suela del putter repose correctamente sobre el green, y evita que la punta quede levantada. Además, la presión de las manos debe ser ligera, inferior a 5 sobre 10.

5) ¿Se puede combinar el grip claw con un putter contrapesado?

Sí. Chris Ryan destaca especialmente la combinación del grip claw con un putter counterbalance, como el TaylorMade Spider ZT. Según su experiencia, esta configuración facilita un movimiento de swing más estable y consistente, especialmente en los putts cortos, aunque también le ha sorprendido positivamente el control de la distancia en los golpes largos. Recomienda probar esta combinación en el green de prácticas antes de utilizarla en competición.

Por MIGUEL ANGEL BUIL